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| Los jugadores celebran el título sobre el césped |
La temporada en Francia empezó con los habituales favoritos. Lyon, Lille y Marsella estaban dispuestos a demostrar su superioridad. Junto a ellos, un millonario proyecto del PSG prometía muchas ilusiones a los chicos de la capital. El “Chelsea francés”, sustentado por una fuerte base de petrodólares, estaba llamado a hacer grandes cosas en Francia y Europa, jugando la Europa League.
En esas jornadas, un modesto
Montpellier (décimotercer equipo en cuanto a presupuesto) había gastado 2
millones en fichajes y aspiraba a hacer una buena campaña, con mucho trabajo y
poco sufrimiento.
Las jornadas fueron pasando. La debacle de Lyon y Marsella y
el peso excesivo de Europa en el Lille parecían dejar como claro favorito al
PSG. El Montpellier estaba en puestos europeos, pero como ya pasó el año
pasado, todos esperaban que al final se derrumbara. Pero no fue así y la liga
se convirtió en un mano a mano. El PSG pasó de ganar con soltura a hacerlo
sufriendo, en muchas ocasiones en el tramo final de los partidos. Carlo
Ancelotti cogió al equipo en Europa y líder, pero tras la catástrofe en la
Europa League, el equipo perdió fuelle y sólo seguía a flote por la calidad
individual de sus jugadores. El Montpellier siguió ganando, sin lujos pero con
trabajo y efectividad. Y poco a poco, la tortuga venció a la liebre.
El Montpellier ha ganado esta liga sin ninguna estrella en
su equipo. René Rigard cogió un bloque de modestos jugadores, y los hizo
grandes. Las explosiones de Belhanda y Giroud son los claros ejemplos del
trabajo del técnico. Posiblemente ninguno de los dos siga la temporada que
viene a las órdenes de Rigard. Giroud se ha convertido en máximo goleador de la
competición con 25 dianas, por delante de Nené. Además, el francés irá a la
Euro con una selección francesa muy renovada y que puede dar alguna sorpresa a
las favoritas. El caso de Belhanda es todavía más escandaloso. Su gran
actuación y su proyección de futuro le han convertido ya en hipotético jugador
de un grande; Manchester City, Chelsea, Atlético de Madrid… incluso sonó el
Barça.
Sin duda alguna, este triunfo cambia la percepción del fútbol para muchos. Además de que los equipos modestos siempre caen bien entre el público general, se abre ahora una nueva puerta en este mundo. No siempre gana el más rico. No siempre gana el más poderoso. Al fin y al cabo, aquí juegan siempre 11 contra 11, y la fuerza del equipo puede residir en el talento, pero también en el conjunto. Los casos del Montpellier o el Levante en España han hecho creer. Y muchas veces la fe y la esperanza son las armas más poderosas.
Kilian Caballero (@kcf1986)


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